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Resumen
- 11/02/2009 13:54 - Sin dolor ni remordimiento. (Un comentario sobre el film El cuerno de la abundancia)
- 11/02/2009 13:56 - Alicia en país de las maravillas. La brecha digital, los jóvenes de hoy y un caso particular.
- 21/02/2009 23:41 - La proximidad de las tempestades.Poemas, Cuentos y algunos comentarios.
- 25/02/2009 21:23 - Yoanis Sánchez: Blancanieves makeup y la manzana de la discordia.
- 26/02/2009 12:32 - Una jauría con sentimiento agazapado.
Sin dolor ni remordimiento. (Un comentario sobre el film El cuerno de la abundancia)

He de confesar mis respetos por la opinión del crítico de cine Joel del Río, y aunque no siempre he coincidido con sus apreciaciones, aceptable es compartir puntos de vista diferentes.
Sin embargo, en esta ocasión, he de disentir a propósito de su comentario publicado el 11 de febrero de 2009 en el sitio web de Juventud Rebelde, “(…) no estamos de ningún modo ante la continuación irrestricta y complaciente de corrientes genéricas y caminos trillados”. Pero creo todo lo contrario, como él mismo aseverara en su columna, es un pastiche además de cintas predecesoras, también de la realidad diaria del cubano, pues a pesar de la mucha ficción del film, a todos nos ha tocado de cerca toda esa miseria, desesperanza y desesperación en espera de la(s) “herencia(s)” que pueden ser muchas e interpretadas de diversos modos.
Las fórmulas son iguales, sí, la diferencian la convergencia entre el actor que habla directamente a la cámara, la intervención del dibujo –más que historieta– intertextualizador, y por supuesto, el guión que completa en texto la ausencia poética de algunas escenas; pero más que recrear, como dije antes, lo que hace es “refrescar” la lucha diaria del cubano, la vida tan difícil que hemos tenido que enfrentar, y las adversidades que trae el refrán de marras: pueblo chiquito…
¿Será qué lo único que pasa la censura en Cuba es la comedia, nuestra realidad, la ridiculización del cubano en cualquier caso y momento?, ¿ O es que “la película de Juan Carlos Tabío [que] es probable que sea vista por los espectadores del año 2109”, el único legado con que podrán contar es el propio espíritu de burla y seguir adelante a pesar de todo, que para entonces habrán heredado?
Mis respetos por Joel del Río, Senel Paz y Juan Carlos Tabío, el primero por ser un crítico certero aunque a veces no concuerde con él, los segundos por ser creadores de probado talento y experiencia, pero con honestidad creo que es una película de esas que podemos olvidar sin dolor ni remordimiento.
Alicia en país de las maravillas. La brecha digital, los jóvenes de hoy y un caso particular.
En un artículo que publiqué en la dirección http://www.ahs.cu, bajo este mismo título dejé algunas incongruencias que prefiero corregir aquí y que claro está pongo a disposición de ustedes para que valoren. Espero que este regreso al ciberespacio, sea bien acogido por los lectores, a quienes debo una disculpa pues otros asuntos me han obligado a la desactualización, pero si este texto le resulta interesante, confío en que tendré su comentario, al final, ¿no es la retroalimentación lo que nos hace mejores? Anímese, en la vida nunca se sabe cuál es nuestro verdadero destino hasta enfrentarlo.
Es en momentos como este cuando me gustaría parafrasear a mi sociólogo favorito, Pierre Bordieu, cuando en su artículo, Alta costura y alta cultura, aclaró que el título de su texto podía parecer una broma. Este pudiera ser un caso similar con la diferencia de que es solo una mimesis para llegar al problema en sí, pues cuando me refiero a Alicia en el país de las maravillas, pretendo analizar las ventajas y desventajas, bondades y maldades que las Nuevas Tecnologías de las Información y las Telecomunicaciones han puesto a disposición de los jóvenes de hoy y el uso que estos hacen de ella, contextualizando esta situación en un territorio tan árido(1) como lo es la provincia de Pinar del Río.
Volver sobre la importancia, utilidad y multifuncionalidad de la Internet en el mundo, es una perogrullada, que de tanta repetición se ha convertido en un vicio “sano”, reconociendo también sus beneficios. Internet se reproduce y con ella las grandes compañías, comercios, corporaciones, transnacionales, etcétera, que suman cada vez más clientes supeditados a servicios expandidos (compras, catálogos, negocios, reuniones virtuales, y muchas otras aplicaciones), creando por supuesto utilidades a algunos y desventajas inmensas a otros que solo requieren de su capacidad intelectiva para lograr el progreso.
Muchas de estas ventajas, amén del enriquecimiento privatizado, tienen un carácter social y genérico, tal es el caso de Google, Aol, Altavista e incluso Yahoo –que pretende con ingenuidad hacernos creer que la diversidad de ofertas del gigante Microsoft no los han hecho temblar–, buscadores genéricos que son utilizados por disímiles usuarios de forma gratuita, exceptuando algunas potencialidades de los mismos, accesibles solo mediante el consabido prepago que ello conlleva y para los que se requiere de una determinada base tecnológica en dependencia de las aplicaciones a utilizar.
El ciberespacio es, a escala internacional cada vez más transitado, empresarios, comerciantes, editores, por ejemplo, han mudado sus plataformas tradicionales hacia una vía más amplia en la búsqueda de clientes potenciales y reales que desde la comodidad del hogar, asumen la verdadera esencia del consumismo: búsqueda de distintos nichos de mercado para hacer la promoción adecuada para la venta de un producto o servicio, o simplemente la consulta de catálogos on line para algo de interés personal. Es más fácil comprar, chatear, telefonear desde el ordenador que repetir hábitos más conservadores.
Los jóvenes, altamente influenciables dentro de este tipo de cibersociedad, se dejan arrastrar por los carismáticos emoticons, o por el botón parpadeante de, La casa de sus sueños a un clic de distancia, y clickear, si se me permite el término en detrimento de nuestro idioma, no solo ha ciber-roboto-enfriado a las sociedades y sus actores, sino que la paulatina acumulación de datos, números, y direcciones de URL que se acomodan en el cerebro, tienden a potenciar la brecha digital existente, basada no solo en el conocimiento de la cantidad de servicios útiles e inútiles que provee Internet, sino también en el manejo de la información sea esta clasificada, prepagada o no.
Razones como las que a continuación expongo, podrán aclarar donde empieza para muchos de los usuarios, especialmente jóvenes, la brecha digital, pues el facilismo prima en aquella tendencia de mientras más tecnología más facilidades:
1. ¿Por qué hacerlo así? Es más fácil desde Internet
2. No lo/a voy a llamar, mejor le paso un mail
3. Es más fácil encontrar ofertas de trabajo en la red, que buscar en los clasificados del periódico.
4. Si necesito saber algo de otro país, puedo preguntar en el Chat, en los foros, o en buscadores de ese país.
Casi insignificantes, mínimas razones, podrían aludir, a una “infantilería” o un pensamiento trivial en personas para quienes mi mente sería entonces la primitiva, la que no ha evolucionado. Sin embargo, aquellos que tienen el lujo de prodigarse tales tendencias han contribuido a que la brecha digital se extienda, pues “(…) se traduce en diferencias dramáticas donde una parte de la humanidad, afortunada y conectada, dispone de más información de la que nunca tuvo generación alguna. Al mismo tiempo, las grandes mayorías padecen una nueva marginación, la informática”(2). De modo que el acceso a un ordenador y sus periféricos para hacer un uso medianamente óptimo de la Internet son cada vez más caros. Sí podemos pensar en ordenadores de uso (second hand), pero requerirían de adaptaciones e inversión en piezas a las que no todo el joven hoy -al menos en América Latina- puede sufragarse.
¿Cuál es el caso con Cuba y que tienen que ver directamente las TIC´s con los jóvenes?, ¿cómo influyen sobre ellos?
Como sabemos, Cuba se incorporó al mundo de la informática paulatinamente, siempre que la economía y las posibilidades adquisitivas del país lo permitieron, asumiendo asimismo la preparación de diversos profesionales en la rama de la informática y la cibernética. Cuando ya los militares norteamericanos –pioneros en esta disciplina– no pudieron controlar sobre todo el flujo de datos con el nacimiento de la Red de Redes, nuestro país pudo insertarse en este nuevo cambio, estableciendo un aprovechamiento óptimo de la tecnología, orientada a resolver problemas puntuales principalmente en el renglón económico. “Desde finales de 1999 se ejecutan varios programas que utilizando las Nuevas Tecnologías revoluciona la educación para multiplicar los conocimientos de las nuevas generaciones, y se comenzó la utilización masiva de medios audiovisuales en las escuelas cubanas, lo cual generó la necesidad de producir programas de televisión destinados a los centros escolares”(3), pero no solo se hicieron programas de televisión, sino también se dio acceso gratuito y masivo a los Joven Club de Computación, se prepararon más técnicos y profesores destinados a impartir lo más básico y actualizado de los sistemas de aquel entonces (Foxpro, Ensamblador, C, Msx Basic, QuickBasic, Pascal, TurboPascal, TurboQuickBasic, Dbase, Dbase III+, junto con sus versiones, hasta que nos consumió de manera absoluta el increible Microsoft con su cadena de Windows).(4)
Pero desglosemos esto para ver qué papel real han jugado los jóvenes y las diferentes tecnologías a través algunas etapas.
En cuanto a la esfera educacional, por ejemplo, lamentablemente la realidad ha demostrado fisuras en multiplicar conocimientos y la utilidad masiva de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, siendo consecuencia que ni medios ni conocimientos que pueden adquirirse a través de los mismos han sido manejados con total sapiencia; en la generalidad de los casos, los estudiantes subutilizan los laboratorios de computación en las escuelas, pues para ellos, es un equipo útil para ver películas, escuchar música, copiar algún texto, o superar el contenido de la asignatura a través de exámenes que no pasan de completar un proceso obligatorio y natural del grado que cursan en cuestión; otros, un poco más avezados en la materia se interesan por la programación, o por la utilidad artístico-financiera de softwares como Photoshop, Corel Draw, Imageready u otros similares. La tecnología es cara y aunque el Estado las sitúa de forma gratuita al servicio de los ciudadanos, no son todos los verdaderamente conscientes del cuidado que debe tenerse con tal equipamiento.
A nuestros jóvenes se les enseña la computación desde edades tempranas, como una asignatura de habilidades y conocimientos afines que se adquieren a través de la guía del maestro -aunque principalmente depende de la constancia del alumno en la investigación de los procesos que un ordenador es capaz de ejecutar-; se les provee de programas televisados en pos de un desarrollo creativo; se les permite de modo gratuito el acceso a los Joven Club para aprendizajes básicos en softwares para idealmente convertirlos en mejores operarios que al final devolverán sus conocimientos en el desarrollo evolutivo de los centros donde laboran, pero tanto conocimiento sin la constancia de la práctica es nulo. Sabemos por experiencia que el acceso a un ordenador para el ejercicio diario es costoso, mucho más que los ingresos de una familia con salarios estables –sin contar que la infraestructura económica y conociendo todas las condiciones sociopolíticas actuales– nos han dejado en el camino de la dualidad monetaria, una diferencia abismal incapaz de cubrir la adquisición de un producto como los ordenadores, tengamos en cuenta que no se trata solo de comprarlos en las tiendas por moneda convertibles, sino de mejorarlos primero –tarjeta de captura de video, mayor memoria ram, impresoras [y estas últimas tal pareciera que nunca serán de libre adquisición en las tiendas]– y repararlos después, lo cual es ya otro cuento. La abrumante realidad de los hechos es que los programas televisivos dispuestos con el fin del aprendizaje colectivo, han creado una enorme brecha digital y esencialmente comunicativa entre alumno-maestro, sujeto-sujeto, sujeto-ordenador (en esta última categoría se incluyen aquellos individuos que a pesar del esfuerzo, no sienten poseer la cultura informática ni la capacidad intelectual necesaria para entenderse con un ordenador).
En ese intento por diversificar el conocimiento existe entonces un aprendizaje frío, inseguro, falso, que se traduce en lo que dentro de algunos años será la poca base cognitiva teórico-práctica de nuestros jóvenes, y que va a traducirse en la falsa manipulación de fechas históricas, conocimientos de Botánica o Biología, Idiomas Extranjeros, Cálculo, Gramática entre otras muchas asignaturas de conocimiento básico, que en mi opinión el modo en que se imparten debe tener alternativas, pues con tanta tecnología y la reducción de los contenidos en algunas materias, no estamos produciendo un hombre culto, sino al unísono con las arbitrariedades, un hombre de la contracultura, donde asumir un factor de avance tecnológico no es indicador de mejoría sino de asunción de un proceso más dentro de la evolución natural de un país en vías de desarrollo.
La suplantación radical e irreverente del maestro por programas televisados, eliminando la tradición y su resultante, más que probados, penden del interés o no que el educando pueda tener sobre un tema o asignatura en específico, y creando por consiguiente las llamadas “lagunas” que van a convertir al hombre en individuo contraculturizado, incapaz de asumir un error por verdadero que este sea, rechazando por extensión normas sociales, morales y éticas por demás.
El maestro, en ese segundo plano al que ha sido relegado, no puede más que acomodar su posición y acatar las orientaciones de “arriba” -tanta confianza en la masificación de estos programas ha traído como consecuencia el desbarajuste de etapas esenciales en la educación(5)-, no puede hacer más sino utilizar estos medios como herramientas que intentará explotar en su totalidad para el buen desarrollo del alumno.
Hoy en día, con tantos avances dentro del mundo tecnológico y la introducción al país de disímiles periféricos, el alumno está centrado en una tecnología que pueda brindarle algún entretenimiento fuera de lo común (celulares, iPods, MP4, etcétera), pues ello ubica al estudiante en una condición social superior a sus pares y algo inevitable es intentar el sorteo y el desinterés en este tipo de productos, que por demás al estar prohibidos en la escuela son mucho más atrayentes, sobre todo en Cuba, donde la adquisición de los mismos es un hecho casual o provocado producto de relaciones con personas que viven fuera del país.
Otro Caso, Pinar del Río.
Pinar es una provincia que tiene tanto acceso a la tecnología como el resto de la zona occidental cubana, por la cercanía a la capital, por la migración continua de sus habitantes, o por la constante interacción de profesionales con países extranjeros.
Cierto, existen diversos sitios donde consultar Internet, los Joven Club, o empresas, dependencias de estas empresas, o un servicio en CUC dispuesto por Correos de Cuba para aliviar un poco la situación de las comunicaciones, que pueden fácilmente determinar un tercio de salario para quien no posea fácil acceso a estas. Digamos que el ser que se incorpora a la sociedad de manera responsable es el mismo que hubo de aprender en la escuela el acceso a determinados softwares, o sea, el mismo sujeto que de no acogerse a una vida laboral donde esté forzado a la utilización del medio informático, va a unirse a una larga fila de personas que en el territorio vueltabajero, terminan comprando el acceso de una hora con una tarjeta de 6.00 cuc para tener, al menos de ese modo, un servicio de mensajería al menos en un lugar de la ciudad: la Oficina de Correo Postal de la capital provincial, pero que además de lento, es de pésima calidad, con muchísimos problemas de red y un servicio que no puede ser peor; a pesar de que también depende de ETECSA (Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A.) el centro Telepunto, éste no brinda su servicio de mensajería a cubanos, solo a extranjeros por el mismo precio.
La aglomeración de una gran parte del sector joven de la población en la Oficina de Correo Postal, no es solo un motivo de desestimular una real explotación de las PC, sino que sobrecarga al usuario con sentimientos de rechazo, mala aceptación y pocos deseos de saber más acerca de un equipo que podría brindarle mayor funcionalidad.
Por otra parte, no analicemos ya lo engorroso que resulta para muchos jóvenes el acceso a buscadores, sitios, canales de comunicación o información no necesariamente impuestos por oficinas u organismos. Internet, las comunicaciones y el acceso a casi toda la tecnología no son únicamente las causas por la que nuestros jóvenes han perdido interés en apropiarse de métodos más triviales para obtener una cultura profunda y esforzada, por otro lado existen factores socioeconómicos que son difícilmente insorteables, se pueden tener esperanzas; pero vivir de espaldas a la realidad solo hace más grande una brecha cada vez más enardecida.
¿Qué tiene que ver todo esto directamente con las TIC´s? ¿Dónde cabe aquí, Alicia y su país de maravillas?
Dejemos a un lado el tema educativo y el caso Pinar del Río, para ocuparnos exactamente de la información. Es indudable que estar informado, es lo que hace a un hombre verdaderamente culto, la memoria y la habilidad con que se aplique la información adquirida harán al hombre informado, un ser sabio.
En el caso propio de Internet, sí, provee mucho conocimiento, siempre que sepa filtrarse y manejar la información adecuada.
Desde aquí entonces, se impone una pregunta esencial e insorteable: ¿cuántos jóvenes cubanos tienen acceso real a Internet y la lista de servicios que esta provee? Pensemos por un instante en Internet como parte de un paquete de servicios útiles para toda una serie de operaciones que hoy resultan básicas en una gran parte del mundo desarrollado. ¿Pueden, podemos los jóvenes cubanos explotar realmente al ciento por ciento ese paquete?, ¿qué parte de Internet y sus servicios de información realmente nos son proporcionados, a cuál de sus ofertas tenemos acceso?, ¿Cuántos de esos mismos jóvenes con habilidades de programación pueden hostear su sitio personal, o cuántos de esos mismos conocen las vías para desarrollar blogs interesantes con temas comunes como música, literatura, artes, psicología, etcétera, donde establecer un verdadero intercambio con otros interesados?
Una vez que estos mismos jóvenes han pasado a la primera adolescencia, son ganados por Alicia y su país –conste que no hablo solo de los E.U.A. como superpotencia en cuestión de comunicaciones y por supuesto, Internet, también de la Unión Europea y Asia como fuertes centros de competencia-, la imagen audiovisual, el interés por ordenadores propios, el deseo de poseer un MP4, iPOD, iPHONE, PALMPILOT, telefonía fija en casa, o cualquier otro dispositivo que les permita ante la mirada pública, satisfacer su amor propio con el consentimiento general de quienes los observan, o sencillamente completar un deseo personal de operar por sí mismos a su propio modo y conveniencia sin tener que acudir a un centro con horario limitado.
Con la llegada, expansión y popularidad de Internet, los jóvenes han asumido una postura de que como todo está allí –información, videos en Youtube, MySpace, Aol, o cualquier otro sitio–, es mejor no desgastarse en visitas a bibliotecas, museos, libreros o en el deleite de leer libros impreso, y ya que este es el caso y a pesar de la confluencia de información en la red, las consultas a los sitios nacionales se ven reducidas por el desconocimiento acerca de su existencia. Es un hecho que los existentes no los proveen de posibilidades como las ofertadas por sitios extranjeros, pero ¿dónde, en qué sitio digital cubano, los jóvenes pueden descargarse un video o un álbum musical de su intérprete favorito que no sea pagado? Para colmo de males, de manera muy irónica, es una solicitud común que esos mismos url, soliciten el pago con tarjetas Visa, Mastercard, Transcard u otras. ¿Cómo pueden obtener películas insignes del ICRT –Las 12 sillas, Los sobrevivientes, La última Cena, La muerte de un burócrata, Plaff, así una larga lista–, esas que ya conocemos casi de memoria pero que quisiéramos coleccionar en soportes más duraderos? ¿Cómo se comunican a través de una sala de Chat cubana con alcance nacional?(6). ¿Dónde –por citar otro ejemplo más cercano al aprendizaje– están la relación de documentos digitalizados de Julio Le Riverend, Hortensia Pichardo, sobre Historia de Cuba; o Transculturación de Fernando Ortiz; o Religión Yoruba u otras, de Natalia Bolivar Aróstegui o Lydia Cabrera; todos textos difíciles de encontrar y de encontrarse, económicamente inviables.
Entonces no se trata solo de que Alicia nos está vendiendo su país de maravillas, sino de que el uso real y efectivo a favor de nuestra pluralidad cultural y cognitiva se ha quedado muy por debajo de lo que en realidad podríamos, es justo parafrasear en este caso una frase de marras: denme acceso y cambiaré el mundo.
Debemos contribuir a que el joven de hoy, futuro hombre del mañana, utilice las tecnologías como apoyo y no como base para sostener un conocimiento verdadero, duradero y eficiente acorde a sus necesidades reales de vida. Nuestra sociedad en cuanto al tema tecnológico, sobre tecnologías de la información y las comunicaciones, o el modo en que asume las mismas, es hoy mucho más irreverente, se rebela contra la vieja tecnología, ya nadie está a la moda si no lleva consigo los equipos arriba citados, o tiene a su disposición en el hogar una PC de última generación, lo cual viene a apoyar el título de este trabajo, pues la posesión no solo ha determinado una brecha digital, sino también social, dividiéndonos en clases aún más precisas, los que pueden y los que no.
Todo tiene un tiempo, esperemos que nuestras facilidades de acceso arriben mientras podamos entender su funcionamiento y no cuando la vida, nos empiece a cobrar lo que pudo ser una juventud mejor aprovechada.
(1) Me refiero aquí por supuesto, al acceso a las TIC´s, que aparentemente se ha expandido cuando la realidad ha demostrado con creces en los últimos años, una reducción de estas posibilidades.
(2)CUBA SOCIALISTA. Revista Teórica y Política. La Habana. Cuba, 2003-2006
(3) Omar Pérez Salomón, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en un artículo publicado en la Revista Digital Cuba Socialista.
(4) Hasta que asumimos la programación orientada a objeto que vino a solucionar muchos de los problemas que los jóvenes de aquel entonces encontraban en programación intentando diseños y programas novedosos que realmente resolvieran problemas puntuales en algunas empresas económicas, comerciales, salud pública o deporte en Pinar del Río.
(5) Así lo confirma una entrevista televisada en el Noticiero Nacional de Televisión a varios padres, alumnos y maestros en diferentes regiones de Cuba, con salida al aire el 2 de julio de 2008 por todos los canales.
(6) Sobre esto ya está en funcionamiento una sala de chat en la dirección http://www.argeliers.cult.cu/intercom, pero aún atraviesa algunas desventajas en cuanto a servicios, que es de suponer, superará según transcurra el tiempo y la experiencia.
La proximidad de las tempestades.Poemas, Cuentos y algunos comentarios.

Mis estimados lectores,
Primero les pido disculpas por la tardanza en la actualización de esta bitácora, otros asuntos de urgencia y de especial interés me han mantenido alejado de la redacción. No obstante para compensarlos por la ausencia, ahora les dejo mis comentarios sobre las últimas publicaciones de la Editorial Hermanos Loynaz en Pinar del Río, próximas a salir a la venta en la XVIII Feria Internacional del Libro en esta ciudad. Y como he de reconocer que aún no domino bien el manejo de mi weblog en http://www.ciberopinionliteraria.blogspot.com, quiero compartir con ustedes estas pequeñísimas reflexiones a propósito de la feria que se avecina. Aquí también les voy a deber las imágenes.
Creo que lo más prudente sería transitar por opiniones generales para que tengan una idea de qué saldrá a la luz este año, algunos títulos como: Tiro de Gracia, de Javier Cruz Roque; Poemas como tangos, de Raúl Tortosa Rodríguez; Escuerzos, de Carmen Peña Hernández (Premio Hermanos Loynaz de Poesía, 2007) y Los niños no tienen cabeza; de José Antonio Linares. Y de los cuales solo comentaré tres, por parecerme más interesantes a pesar de mis opiniones. En cada caso, les dejo un fragmento y un par de poemas de estos libros, para que ustedes mismos puedan juzgar.
Poemas como tangos (Raúl Tortosa Rodríguez, Colección Laurel, Ed. Loynaz 2008), es un libro bellamente diseñado, que le hace honor al magisterio de Tortosa, y a esta poesía que supera con creces su anterior entrega –De sombra y soledades– a los lectores.
Tengo poco que decir, la poesía de Raúl habla por sí misma, pues aunque es difícil rellenar todos los espacios, la sensación que deja esta poesía es la de sentirnos fotografiados, con los mismos sentimientos, que existe una persona que nos conoce y entiende y puede ver más allá de nuestros propios problemas o desamor.
Hay un estilo y una voz propia en estos textos, que respetan la generación del autor y coquetea en el estilo de las nuevas generaciones, que no se detiene para decir inmerso en lo social en un contexto atemporal, útil al desamorado y al más amoroso de los hombres. La edad como una constante en esta lírica, está declarando el tiempo de fin, conclusiones a las que otros, habrán de arribar para cuestionarse los mismos temas, dudas e inquietudes. Así como aliciente, llegan estos poemas para salvar los nuevos aguaceros.
Al Lector
Si lees estos versos
porque no estoy para ponerlos en tu oído
piensa en una emboscada
o un bombardeo
donde el amor se muere a diario
sin que hagamos nada por él.
Chatila y Bagdad
son nombres de mujer que se desangran
donde el olvido iza velas
para dejarnos con menos.
Guantánamo y Abú Ghraib
son hombres abandonados por la esperanza
a mansalva del tiempo
en este mundo enfermo
de informaciones cotizadas y confusas
en el reducido margen del terror.
Si un día lees estos versos
y roza la pólvora tu aliento
piensa en Guernica o Solantiname
apuñalándonos el costado
en tanto disuelven un jazz en wisky
para que nos bebamos a poco
las lágrimas que nos tocan.
Si un día lees estos versos
de forma casual o porque sales a mi encuentro
sabes donde estoy
confundido entre las voces del pueblo
en una trinchera
o en pleno campo de batalla
con tu nombre en el pecho.
No dejo promesas
pero si vuelvo
seré el rostro reunido de los que se fueron.
De no volver
te dejo las flores de costumbre
la voz que no podrán apagar.
Escuerzos (Carmen Peña Hernández, Colección Laurel, Ed. Loynaz 2008). Ante todo, mis respetos a esta señora que mereció el Premio Hermanos Loynaz, 2007, un premio tan codiciado y respetado en toda Cuba.
Carmen Peña Hernández, tiene una poesía muy interesante, que logra captar aquellas esencias de lo más oscuro al interior del ser humano, de poner al descubierto una manera de lucha, persistencia, constancia ante la vida a pesar de lo duro y lo difícil. Creo que tiene mucho de experimentación –como casi toda la poesía– y que merece ser estudiado como patrón de comparación con otras poéticas. Aquí señores, además de talento, hay experiencia.
[.. .]aquellas banderas
de la patria, de la primavera.
Joaquín Sabina
En los actos que celebran en mi patria reparten banderitas cubanas que la gente, quiero decir, los convocados, ondean de una manera extraña. Yo casi nunca alcanzo. El bloqueo: el papel y la tinta. Los palitos. La estrella.
Decía que se impone un movimiento de atrás hacia delante que no es precisamente ondear. Ondear es otra cosa.
Cuando termina el acto, la marcha, la indignación, un mar de banderitas maltrechas, pisoteadas, alfombran la ciudad. Las recojo una a una y, en mi casa, entre mi madre y yo, las alisamos, les sacudimos las patadas.
Algunas veces se las regalo a mis amigos dentro de un libro. Las otras, las ponemos a ondear hasta que el sol de Cuba les come los colores.
Tiro de Gracia (Javier Cruz Roque, Colección El Fausto, Ed. Loynaz 2008) pretende ser un libro de cuentos que según la nota de contracubierta es un “Conjunto de relatos que atraen por marcar la diferencia, unidos por el erotismo y el amor y escritos con una evidente morbosidad en cuanto a la temática sexual”. Pero en mi opinión, no llega siquiera a la primera de las pretensiones, en tanto, la temática sexual sí, es llamativa, pero no supera el establishment de los que ya pululan en el mercado cubano, conocemos de sobra los ejemplos, y esa morbosidad, a la que deberíamos llamar ingenuidad escapa totalmente del nivel de realidad que pudo tener. Es sencillo, un hombre con una tremenda pasión por el sexo, la conquista, y el adulterio, consigue reunir en un período de su vida a tres mujeres que lo aman (Vansessa, Maricela, Monica), las mismas que han amado a otras mujeres y otros hombres; pero todo ese sentimiento no puede traducirse en otra cosa que locura, movimiento, ejercicio, dinámica que va quedándose parca a lo larga de estas historias, más que cuentos un intento de cuentinovela a partir de la propia conexión de sus personajes y de sucesos que van a relacionarse en un final mordaz e ingenuo de poco refinamiento literario.
Este es un libro totalmente predecible, que muestra un sexo facilista y el peor vehículo de conexión narrativa que el autor pudiera encontrar, la excitación, el terminar envueltos en el ejercicio sexual es siempre causado por una película porno. El narrador y los personajes hablan de la misma forma, no hay distinciones entre la posición de uno u otro. La psicología de los personajes no puede estar peor tratada. Vanessa descubre que su esposo es gay y se las desquita con el primo del mismo, o sea, que cualquier hombre que hubiese dormido dos días en su casa, correría la misma suerte, teniendo que cargar además con Vanessa por culpar a su esposo pero predicando moral en ropa interior, haciendo más adelante exactamente lo mismo. ¿Quién está confundido aquí, el autor, el narrador o los personajes?
Maricela en cambio, producto de un suceso de la infancia, aparece como el deus ex machina, y está allí en casa de Nestor y Vanessa, en una supuesta visita que termina complicándose en lo que ya ustedes saben… entonces, y aquí viene la parte más hilarante de esta historia, un personaje como Mónica, acepta una tarde de sexo, strip tease y cambio de vida, por diez dólares, cuyas acciones además, debe esconder de sus padres, de ahí a que después de venderse con total conocimiento de causa sienta pudor de que sus padres se enteren, no lo creo. Para colmo el padre Esteban, un personaje apenas explotado quien además de clérigo, tiene una idea autoajustable del pecado, pues aquello de no desearás la mujer de tu prójimo se viola no solo desde el nivel de realidad del narrador sino también desde el punto de vista literario. Está bien, es un corrupto con una corrupción totalmente injustificada dentro del texto.
Lo siento, pero no entiendo esto, pues claro, en pueblo chiquito infierno grande, pero con perdón del autor, aquí se le fue de las manos. Eso en cuanto a los personajes. Como libro, las sintaxis gramaticales no están bien construidas, no hay una poética ni metáfora bien puesta, las escenas descriptivas no tienen pasión ni ambiente, y las formas elocutivas, como dije antes, se confunden entre el narrador y los personajes.
Lamentablemente a Javier le faltó trabajo aquí, lástima que tendrá que cargar con este hijo durante un largo tiempo, aún más porque el escritor está ahí, demostrándonos el talento y la gran tempestad que pueden acarrear las proximidades a la prisa.
Fragmento:
(…)
Maricela hace una pausa. De nuevo sorbe de su vaso. Se despoja de la miniblusa y deja al descubierto sus senos escasamente sostenidos por unos ajustadores de encaje negro. Todos la miramos expectantes. Vanessa, sentada a mi derecha, tiene la mirada chispeante. Ménica también se inquieta. Dentro de la habitación reina el suspense como si de repente la vida se hubiera silenciado más allá de las paredes. Aprovecho estos instantes para ir al baño. Al regreso descubro que todas me observan como si llevaran un siglo esperando. Me acomodo en la posición anterior y veo a Maricela tratando de no perder el hilo de la historia.
Una vez que estuve dentro de la casa, Gloria me llevó hacia el cuarto. Me sentía nerviosa y a la vez seducida por el encuentro con lo desconocido. No quise llegar casta al matrimonio porque en lo más profundo de mi corazón deseaba ser poseída, pisar la tierra no explorada del sexo y las sensaciones que lo acompañan en sus instantes de locura.
Todavía recuerdo las tibias manos de Ernesto despojándome de la ropa. Gloria estaba sentada en un extremo de la habitación y desde allí rae observaba con un brillo inusitado en los ojos. Los espejos del escaparate reproducían lo que allí sucedía casi en el ocaso de la tarde. El muchacho comenzó a sobarme los pezones y luego acarició cada milímetro de mi cuerpo que ardía ante el imperio de aquellas manos suaves y vigorosas. Por momentos miré a Gloria saboreándose hasta que vislumbré, desde mi posición en la cama, que ella se acariciaba las entrepiernas; luego no aguantó más su papel pasivo y se unió a nuestra hoguera. Al principio me molestó su intromisión, luego comenzaron a gustarme sus mimos y besos; entonces sin darme cuenta, Ernesto me desvirgó apenas sin dolor. Las horas volaron y de pronto la prima noche nos sorprendió extenuados.
Las muchachas, casi desnudas, se han excitado por los sorbos de sus vasos ya vacíos. Me siento lujurioso mirándoles sus pechos desnudos bajo la tenue luz de esta habitación que nos aisla del mundo exterior y nos conduce al plus ultra erótico de estos instantes. Consulto el reloj y la tarde promete extender sus horas
más de lo habitual. Entonces nuestras miradas se posan en Maricela que hace un gesto involuntario, y se deja poseer por el hilo conductor de su historia apenas interrumpida.
Al percatarme de la hora, me aseé rápidamente. Juro que casi enloquezco pensando en el bochorno de mis padres si casualmente se enteraran de mis pasos. Me aterró la idea de perder la entera libertad con que podía ir y venir a la escuela; por eso le pedí a Gloria que me acompañara. Al llegar a casa, les dijimos a mis padres que se nos fueron las horas oyendo música en casa de N elida, quien vivía en el otro extremo del pueblo. Al parecer no sospecharon nada.
Durante los días siguientes me puse gasas; no quería dejar huellas. Luego desaparecía los envoltorios en los tanques de basura de otros vecindarios. En la escuela noté cambios en la mirada de los varones, ¿acaso sería por el brillo en mis ojos y la expresión de mi rostro? Días después, Ernesto pasó por la escuela en horario de receso. Me escondí tras una columna y esperé a que se fuera. Juro que al verlo me temblaron las piernas, pero no podía seguir dándole curso a aquella situación, pues mis padres acabarían por enterarse; además, él continuaba siendo novio de Gloria, o al menos, su pareja estable.
Maricela me hace un gesto. Aprovecho para servir otra ronda del licor de menta que nos ha calentado el cuerpo. Ella sorbe un trago mientras los ojos se le encienden. Una leve excitación comienza a poseerme. Ya está lista para exorcizarse. Mira hacia la puerta, luego al reloj. Se nota impaciente. Quizás espere a alguien que no conocemos porque una sonrisa maliciosa se vislumbra en su rostro; o tal vez alguna idea malévola para sorprendernos y darle más sazón a esta reunión sui géneris. Unos segundos de suspenso mientras todos bebemos, casi a la vez, pequeños sorbos bajo el juego incitador de las miradas. De repente unos toques en la puerta. Maricela acude al llamado y aparece en el umbral una muchacha apetecible quien no se inmuta ante nosotros, más bien se acomoda a la situación imperante y sonríe picara
(…)
Yoanis Sánchez: Blancanieves makeup y la manzana de la discordia.
A propósito de lo sucedido durante la XVIII Feria Internacional del Libro en el complejo Morro-Cabaña, con el escritor Orlando Luis Pardo Lazo, Gorki (integrante del grupo de rock Porno para Ricardo), la prensa extranjera y Yoanis Sánchez, bloguera supervisitada en la blogosfera; he pospuesto una serie de reseñas literarias para comentar sobre este tema que desde hace ya, pasa de castaño a oscuro.
Llevo meses intentando descargar desde distintos tipos de navegadores y diferentes conexiones (conmutadas y arrendadas) el blog de esta muchacha que al parecer da picazón; pero el resultado ha sido infructuoso, solo logré un para de sitios que reseñan la bitácora de esa redactora, con muchos comentarios pero ninguno suyo.
Todo parece indicar que al menos desde Cuba, el blog de Yoanis es fantasma, no sé cuáles serán las razones que tiene la seguridad informática del país para tomar estas medidas, pero sean cuales sean, la realidad es que la prohibición de visitar un weblog que pudo pasar como uno más dentro de la gran lista que se incluye en el blogomundo, ha creado solo más expectativa construyendo así a crear un mito, una leyenda, que no ayuda para nada, sí da mucho de qué hablar y propicia además que esa ceguera momentánea que produce el ser sombra dentro del ciberespacio, nos convierta en grandes videntes.
Entonces, ¿no es a mi como internauta a quien le asiste el derecho de escoger o no lo que quiero leer? ¿No es a mi a quien le toca decidir qué, después del trabajo, investigar en las escasas 30 horitas de conexión conmutada que tengo para el mes?
Sí, puede ser que según Yoanis y sus comentarios, Cuba sigue atravesando muchos, más, o las mismos dificultades de siempre, pero darle tanta importancia desapareciéndola de la red solo la convertirá en mártir de aquellos que quieren dañar, malograr o ejecutar acciones en contra del terruño donde vivimos.
Problemas hay, siempre los habrá, pero es mejor ejecutar una contrarespuesta desde adentro, totalmente conscientes de lo que debamos o queramos enfrentar, que soslayar de una manera tan evidente un hecho que a largas parece manzana de la discordia y solo lo están convirtiendo en el maquillaje de Blancanives, que se retoca y sigue luciendo su belleza.
Una jauría con sentimiento agazapado.

Encontrar una forma de transmitir conocimientos, es siempre un dilema, en especial si se quiere que estos lleguen de la manera más emotiva posible donde el destinatario.
Sin embargo, Jauría en Viñales (Matías Maragoto, Colección El Fausto, Ed.Loynaz, 2008) consigue, ardides narrativos mediante, ese propósito loable de enseñar aquella parte de la historia local, solo perdurable en el recuerdo de protagonistas de carne y hueso, sus descendientes, o lo más cercanos a estos interesados en el devenir del sitio donde viven.
Relatar de tal suerte, un período tan cruel como lo fue, los gobiernos títeres de los Estados Unidos en Cuba durante la República, especialmente el de Machado y la repercusión política que éstos provocaron en localidades tan pequeñas como Puerto Esperanza y Viñales, no pone al descubierto solo esa verdad de Perogrullo sobre lo codicioso del ser humano, demuestra también el tránsito cruento y esforzado que ha sido la conformación del cubano actual. En tanto el rejuego entre esa realidad y el personaje del Chino Suárez redimen, al servicio del mejor postor, la decisión del hombre, debido al propio compromiso familiar, cívico, la asunción de sus miedos, valores, yerros; desmitificando aquella generalidad de vileza que a través de los años la historia ha endosado siempre al hombre que ocupó las filas contrarias.
Empero, a pesar de la fluidez narrativa, las mudas espaciales vienen a salvar una parte densa de la historia, que lejos de mayores intentos, refuerzan y socavan –esto en menor medida– la diégesis en sí. ¿Por qué la socavan? Debido propiamente a la densidad, a lo irresoluto del crimen del segundo acto y la intromisión de un personaje como Verena, nada que ver con los sucesos anteriores ni posteriores; pero todo ello se diluye después en la dinámica de narrador-texto, gracias a la imagen cinética, trifulcas, peleas, en fin, el movimiento que desestanca; no obstante del diálogo político ante Monseñor Reigadas que pudo aprovecharse con más suspicacia y sin la salida parca con que aquí se soluciona.
Si alguna reflexión debo a este texto de Matías Maragoto, es respecto al epílogo, como una sinopsis innecesaria, excepto para establecer una brecha entre lo leído y esos sentimientos expuestos. Aunque no concuerdo con tal cierre, no es a diario que saca uno del alma tantos sentimientos agazapados.
