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Resumen

¿Salvarnos o seguir el juego del sacrilegio patrimonial? He ahí la cuestión.

Desde las pasadas “fiestas populares” de 2008, la gerencia de Cubalse tuvo la idea de utilizar el vetusto inmueble de lo que fuera “La Popular”, comúnmente conocida por Ferretería Canosa en Pinar del Río. Limpiaron, adornaron, de alguna manera “revitalizaron” el lugar, lo que pareció en aquel entonces una emprendedora ilusión, que ayudaría a cambiar el aire del “nuevo proyecto” carnavalesco.

Aunque la idea tuvo sus ganancias, no puede decirse que fue del todo feliz, pues como alternativa para mantener activa una parte de la ciudad en el festejo de marras, estaba bien. Pero una cosa bien diferente sería cuando tras las referidas, la instalación no solo devino centro de reunión por parte de los jóvenes, sino también una demostración de poca conciencia cívica manifestada en la suciedad de la calle tras el jolgorio y de vez en cuando, ciertas manifestaciones públicas de lenguaje trastocado y ofensivo.

Por otro lado, la esperanza de quienes pensaron ver reconstruida un pedazo querida de la ciudad y su patrimonio se vio desplazada,  dando lugar a lo que hoy, quienes disfrutan dentro del establecimiento con perímetro de perilets denominan: El Capri; otros con un sentido más irónico del hecho: la perrera.

No es necesario que volvamos a la historia, muchos de los residentes todavía recordarán aquel sistema de cobro por tuberías de aire –uno de los tres restantes en América Latina-que fascinaba a los visitantes, y el mostrador de madera preciosa que permaneció durante años soportando el peso de nuestros cuerpos en espera de la decisión acertada para comprar.

Ya nada de eso es real, en aquellos lugares donde antes disfrutamos de las producciones nacionales, calzados, perfumería, quincallas, entre otras ofertas en moneda nacional, vemos hoy, los mismos productos mejorados pero en divisas, debido por supuesto, a la situación que entonces hubo de enfrentar el país.

Entonces cabe preguntarse, si tanto pueden hacer las empresas, gerencias, etcétera que operan en divisas: ¿por qué dejar que un patrimonio tan valioso como Canosa, llegara al estado deplorable a que llegó?, ¿qué hicieron Patrimonio, Planificación Física y el resto de los organismos implicados en salvaguardar nuestro patrimonio material?, ¿acaso no era tan importante invertir en este inmueble como en otros?, ¿bastaba con maquillarle la cara a la ciudad para no enfrentar la debacle y la crítica inevitables?

Este tipo de situaciones no requieren de un culpable, sino de que hecho el daño, es imprescindible al menos, crear los espacios necesarios sin que ello afecte nuestro patrimonio, de lo contrario, dentro de unos años no tendremos nada que mostrar a nuestros hijos, ni visitantes, porque en aras de justificar el “desarrollo”, nuestro patrimonio tangible corre peligro, ojalá este no sea el inicio de un largo desaparecer patrimonial. Es hora hace ya, de que inculquemos en nuestros conciudadanos el interés por los valores arquitectónicos de la ciudad, de modo que esta tenga también una historia que contar desde sus inmuebles.

El hecho actual demuestra dos cosas fundamentales: la despreocupación por conservar nuestro patrimonio, amén de justificaciones, y la falta de espacios de encuentro para los jóvenes. Existen opciones: la Pista Rita –ya obviada por quienes todavía son jóvenes pero sobrepasaron la etapa adolescente-, la Plaza Provisional de la Revolución… ¿qué más?

¿Conocemos lo suficiente a nuestros jóvenes?, ¿hemos encuestado, tabulado, informado sus gustos, preferencias o necesidades de diversión y esparcimiento de modo que podamos planificar con verdadera claridad lo que se necesita?, ¿tiene la juventud realmente donde ir en Pinar del Río?

Hasta hoy, ningún medio de comunicación se ha proyectado total y concienzudamente sobre el problema en cuestión, cierto es que la prensa no está para asumir juicios críticos, pero llegado el momento, sobre todo tratándose de un patrimonio tangible como este, opiniones, preocupaciones y hasta determinado juicio personal bien pudieran ayudar a que no cometiéramos el sacrilegio de desarmarnos por partes, por ahora solo nos queda una pregunta, ¿salvarnos o seguir el juego del sacrilegio patrimonial? He ahí la cuestión.

 

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28/08/2008 17:08 Autor: luisamauryrodriguez. #. No hay comentarios. Comentar.

¿Salvarnos o seguir el juego del sacrilegio patrimonial? He ahí la cuestión.

 

Desde las pasadas “fiestas populares” de 2008, la gerencia de Cubalse tuvo la idea de utilizar el vetusto inmueble de lo que fuera “La Popular”, comúnmente conocida por Ferretería Canosa en Pinar del Río. Limpiaron, adornaron, de alguna manera “revitalizaron” el lugar, lo que pareció en aquel entonces una emprendedora ilusión, que ayudaría a cambiar el aire del “nuevo proyecto” carnavalesco.

Aunque la idea tuvo sus ganancias, no puede decirse que fue del todo feliz, pues como alternativa para mantener activa una parte de la ciudad en el festejo de marras, estaba bien. Pero una cosa bien diferente sería cuando tras las referidas, la instalación no solo devino centro de reunión por parte de los jóvenes, sino también una demostración de poca conciencia cívica manifestada en la suciedad de la calle tras el jolgorio y de vez en cuando, ciertas manifestaciones públicas de lenguaje trastocado y ofensivo.

Por otro lado, la esperanza de quienes pensaron ver reconstruida un pedazo querida de la ciudad y su patrimonio se vio desplazada,  dando lugar a lo que hoy, quienes disfrutan dentro del establecimiento con perímetro de perilets denominan: El Capri; otros con un sentido más irónico del hecho: la perrera.

No es necesario que volvamos a la historia, muchos de los residentes todavía recordarán aquel sistema de cobro por tuberías de aire –uno de los tres restantes en América Latina-que fascinaba a los visitantes, y el mostrador de madera preciosa que permaneció durante años soportando el peso de nuestros cuerpos en espera de la decisión acertada para comprar.

Ya nada de eso es real, en aquellos lugares donde antes disfrutamos de las producciones nacionales, calzados, perfumería, quincallas, entre otras ofertas en moneda nacional, vemos hoy, los mismos productos mejorados pero en divisas, debido por supuesto, a la situación que entonces hubo de enfrentar el país.

Entonces cabe preguntarse, si tanto pueden hacer las empresas, gerencias, etcétera que operan en divisas: ¿por qué dejar que un patrimonio tan valioso como Canosa, llegara al estado deplorable a que llegó?, ¿qué hicieron Patrimonio, Planificación Física y el resto de los organismos implicados en salvaguardar nuestro patrimonio material?, ¿acaso no era tan importante invertir en este inmueble como en otros?, ¿bastaba con maquillarle la cara a la ciudad para no enfrentar la debacle y la crítica inevitables?

Este tipo de situaciones no requieren de un culpable, sino de que hecho el daño, es imprescindible al menos, crear los espacios necesarios sin que ello afecte nuestro patrimonio, de lo contrario, dentro de unos años no tendremos nada que mostrar a nuestros hijos, ni visitantes, porque en aras de justificar el “desarrollo”, nuestro patrimonio tangible corre peligro, ojalá este no sea el inicio de un largo desaparecer patrimonial. Es hora hace ya, de que inculquemos en nuestros conciudadanos el interés por los valores arquitectónicos de la ciudad, de modo que esta tenga también una historia que contar desde sus inmuebles.

El hecho actual demuestra dos cosas fundamentales: la despreocupación por conservar nuestro patrimonio, amén de justificaciones, y la falta de espacios de encuentro para los jóvenes. Existen opciones: la Pista Rita –ya obviada por quienes todavía son jóvenes pero sobrepasaron la etapa adolescente-, la Plaza Provisional de la Revolución… ¿qué más?

¿Conocemos lo suficiente a nuestros jóvenes?, ¿hemos encuestado, tabulado, informado sus gustos, preferencias o necesidades de diversión y esparcimiento de modo que podamos planificar con verdadera claridad lo que se necesita?, ¿tiene la juventud realmente donde ir en Pinar del Río?

Hasta hoy, ningún medio de comunicación se ha proyectado total y concienzudamente sobre el problema en cuestión, cierto es que la prensa no está para asumir juicios críticos, pero llegado el momento, sobre todo tratándose de un patrimonio tangible como este, opiniones, preocupaciones y hasta determinado juicio personal bien pudieran ayudar a que no cometiéramos el sacrilegio de desarmarnos por partes, por ahora solo nos queda una pregunta, ¿salvarnos o seguir el juego del sacrilegio patrimonial? He ahí la cuestión.

 

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28/08/2008 17:11 Autor: luisamauryrodriguez. #. No hay comentarios. Comentar.


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