Gustav
Desde que tengo memoria, no recuerdo haber vivido un huracán como Gustav; el panorama es sencillamente devastador.
Los mayores hablan del 44, sin embargo no hay tiempo mejor que el que nos toca vivir. Por suerte, no hubo pérdida de vidas humanas que lamentar, eso sí, demasiado desastre natural, una gran parte de lo cosechado durante años por manos trabajadoras y constantes, se ha perdido.
Después de las imágenes que la televisión cubana ha transmitido una y otra vez, no puedo más que solidarizarme –como buen cubano– con aquellos que hoy vuelven a empezar.
Me es imposible, sobre este tema, cualquier otro comentario
